A través de esta enseñanza usted aprenderá el significado, según la
palabra, de la alabanza y la adoración. Aprenderá que ésta es tambien una
arma poderosa del cristiano para edificar su vida, combatir con el
enemigo y ganar luchas.
¿Qué está buscando Dios?
¿Está buscando Dios a gente que le alabe o que le adore? Necesitamos
alabarle porque esto trae cambio en nosotros. En Salmo 42:5, David estaba
con un alma desanimada, y comienza a alabar a Dios. David sabía que cuando
él comenzara a alabar, esto traería un cambio en él y restauraría su
corazón al enfocarse en Dios y no en las circunstancias. Aunque
necesitamos alabarle, Dios no necesita nuestras alabanzas. Pero Juan 4:23
dice que Dios busca adoradores. Él no esta buscando adoración sino
adoradores – aquellos que adoptaron el estilo de vida y tipo de mente de
un adorador.
La alabanza puede ser lejana o íntima, pero la adoración siempre es
íntima:
En Lucas 19:37-40, Jesús dijo si sus discípulos no le adoran, las
piedras clamarían. Las piedras no tienen una relación con Dios, pero
todavía pueden alabarle. Salmo 148:3-12 dice que los árboles, las
montañas, los ríos, el sol, la luna y las estrellas alaban a Dios; ellos
aun no tienen una relación intima con Él. La alabanza asciende en una
dirección; estamos proclamando sus obras y quien es Él. La adoración
requiere una relación que nos lleve más cerca al corazón de Dios.
Alabanza es usualmente visto o escuchada, adoración no es siempre
evidente al observador
La adoración puede ser tan visible como la alabanza pero ser visible no
es necesariamente un criterio para determinar si es adoración. Simplemente
no es posible determinar si una persona está adorando, porque solo Dios
sabe si usted está verdaderamente adorando. Cuando alabamos usualmente
estamos declarando Su alabanza entre nosotros, uno a otro. La adoración es
más privada y primariamente tiene que ver con la Trinidad. Salmo 46:10
dice que estemos quietos y reconozcamos que Él es Dios. Podemos adorarle
silenciosamente mientras nuestro espíritu medita y está admirado por quién
es Dios.
“Adoración silenciosa. . . sana; une; limpia, desafía, y estimula. Nos
pone cerca de esas corrientes profundas del alma que a menudo son
descuidadas en la prisa y bullicio de la vida; nos permite centrarnos en
compañerismo con lo Eterno y a escuchar la suave voz de Dios.” -Gerald K.
Hibbert (1872-1957)
La alabanza puede ser la entrada hacia la adoración
Cantamos para entrar en alabanza y a veces alabamos para entrar en
adoración. Si tenemos dificultad para entrar en adoración, comenzar con
alabanza ayudará a que fluya más fácilmente. Con las muchas distracciones
en nuestro rededor, a veces necesitamos remover la carne y alma para
alabar al Señor. Nuestro espíritu está dispuesto pero la carne es débil
(Mateo 26:41). La alabanza nos ayuda en enfocarnos; en estar enfocados
hacia Dios. También nos ayuda en traer totalmente no solo nuestra mente y
espíritu sino también nuestras emociones al acto de adoración.
Canciones más lentas y canciones más rápidas
Aunque la adoración es caracterizada por canciones más lentas, hay
algunas excepciones. El ritmo de las canciones más lentas es más propicio
para adoración y el tiempo de canciones mas rápidas promueve la actividad
que caracteriza a la alabanza. La mejor manera para determinar si una
canción es alabanza o adoración no es por la rapidez del tiempo sino por
el tema de las palabras. La música no garantiza adoración ni es necesaria
para adoración. En Lucas 7:37-38, la mujer que puso perfume en los pies de
Jesús y limpió sus pies con sus lágrimas y su cabello no estaba cantando,
la música no estaba involucrada, pero aún ella adoró a Jesús.
Las dos son igualmente importantes
Las dos formas de expresión de alabanza y adoración son igualmente
importantes y las dos juegan un rol vital en la vida de un creyente y en
la congregación. No necesitamos enfocarnos en el mecanismo de alabanza y
adoración sino en complacer a Dios al simplemente expresar nuestro amor a
Dios. Toda expresión externa involucrada en alabanza (cantar, levantar
manos, gritar, aplaudir, bailar) también pueden ser expresiones de
adoración.
Una idea equivocada
“La idea fue expresada, la alabanza crea la presencia de Dios, mientras
que la adoración es nuestra reacción a su presencia.” Hay algunos
problemas con este dicho. Alabanza no crea la presencia de Dios o manda la
presencia de Dios. La presencia de Dios está con nosotros, basada no en
nuestra alabanza sino su promesa (Mateo 18:20). Nosotros somos los que
cambiamos. Nuestra conciencia de su presencia cambia; otro problema con
este dicho es que la adoración no resulta solo en responder a su
presencia. Hay veces cuando nos sentimos muy lejos de Dios, y aun
necesitamos adorarle. (Gen. 22:5, Job 1:20)